La importancia de la siesta en los niños.

Que los niños duerman la siesta resulta fundamental en su crecimiento. Les ayuda a reponer energía, lo que acaba repercutiendo de forma positiva en el sueño nocturno, además mientras los pequeños duermen se eleva la producción de la hormona del crecimiento. Los recién nacidos pasan dormidos casi todo el tiempo, pero a medida que van creciendo las horas de sueño se van reduciendo.

Durante el primer año el bebé necesita dormir al menos dos siestas, una por la mañana y la otra por la tarde, hasta el segundo año la siesta matinal se va eliminando de forma paulatina, y a partir de los dos años los niños suelen dormir entre una y dos horas de siesta por la tarde. A los 3 años, normalmente a causa de las obligaciones escolares, los niños dejan de dormir la siesta, cosa que resulta muy negativa para los pequeños, los expertos recomiendan dormir la siesta como mínimo hasta los 5 años.

Que los niños dejen de dormirla antes de los 5 años hace que empeore el sueño nocturno, duermen más profundamente la etapa del sueño profundo pero tienen más posibilidades de padecer episodios de sonambulismo o terrores nocturnos. Lo mejor para conseguir que los pequeños duerman la siesta con facilidad es establecer rutinas, no tienen por qué ser muy estrictas, pero si es aconsejable acostarlos todos los días a la misma hora aproximadamente.

Y también es recomendable permitir que entre un poco de luz diurna mientras el niño duerme.