El cuento de Patas Largas y Patas Cortas

Érase una vez, en el corazón de África, en la Sabana, un avestruz que se llamaba Ostrich; tenía dos hijitos, uno tenía las patas muy largas y el otro muy cortas y se llamaban Patas Largas y Patas Cortas.

Además, para cuidar de la casa, tenía una avestruz que se llamaba Uuz. El papá Ostrich les decía todos los días a los avestrucillos que tenían que recoger todos los juguetes porque  si no, un día iba a venir el elefantito Fant y se los iba a llevar a su casita. Patas Largas y Patas Cortas no se lo creían y eran muy perezosos y no hacían caso a su papá.

Hasta que un día, cuando todos estaban durmiendo, el elefantito Fant, que era muy golfo, se acercó para ver si había algún juguete para llevarse y, como era muy juguetón, se los llevó todos.

Por la mañana, cuando se despertaron Patas Largas y Patas Cortas, buscaron los juguetes y, al no encontrarlos, fueron corriendo a despertar a su papá, que tenía la cabeza escondida en la arena (porque así es como duermen los avestruces).

Cuando consiguieron despertarle, le dijeron que no podían encontrar los juguetes. Ostrich les contestó: Ya os lo había avisado, pero no os preocupéis‚ que iré a hablar‚ con el elefantito Fant para preguntarle si los tiene y entonces, como es orgulloso, le voy a decir que le echo una carrera y que si le gano, os los tiene que devolver.

Efectivamente, echaron una carrera, a ver quien iba a un árbol que se veía a lo lejos, daba la vuelta y volvía primero. Y sabéis‚ ¿quién ganó? Ostrich. ¨ Y sabéis‚ ¿por qué?, porque aunque Fant corría mucho, el papá Ostrich era el avestruz con las patas más largas de todos los avestruces y era muy fuerte y potente.

Entonces, el elefantito Fant les devolvió todos los juguetes y además, les dio dos elefantitos chiquititos de madera, uno con las patas muy largas y otro con las patas muy cortas.

Y los avestrucillos, a partir de ese día, recogían siempre los juguetes antes de irse a dormir. Y todos fueron felices, comieron lombrices y colorín, colorado, este cuento se ha acabado, y ahora… ¡ A DORMIR !

Fuente: Molwick